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Las orígenes de la torrefacción Trinci

La historia de la torrefacción Trinci empieza en Florencia en 1939 con la bodega artesana de Ercole, cuando el café era una bebida para pocos y nadie podía imaginar la enorme difusión a la que estaba destinada.

Con el boom económico , la actividad de la torrefacción se convierte en algo aun mas importante. Gracias también a la difusión de maquinas para el café de uso domestico, el café se convierte en algo aun mas accesible para todos.

La necesidad de un espació mas grande obliga a Ercole Trinci a trasladar su actividad en la nueva sede de Agliana, en la provincia de Pistoia. En aquellos años Andrea se une a su padre y aprende de el todos sus secretos.

La actividad se amplia y, a partir de los años ’80, con el renacimiento de la enología italiana, Andrea con la hermana Chiara deciden de abrir una enoteca.

A través de un mercado mas probado como el del vino, entran en contacto con nombres prometedores y proponen a muchos restaurantes italianos también su café.

Siguen diez años muy satisfactorios. Su café es exportado en muchas ciudades de Europa y es servido a los jefes de estado presentes al G8.

Aprovechando su éxito, Andrea sigue con su actividad como asesor en el mundo del café para un grande grupo industrial. Obtiene así la oportunidad de profundizar sus conocimientos, convirtiéndose en un verdadero experto de café desde la plantación hasta la taza.

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La Torrefación Artesana en Cascine Di Buti

La nostalgia siempre mas fuerte por el trabajo artesanal y el deseo de poder expresar sin influencias por partes de las lógicas industriales, convencen Andrea Trinci en abrir en 2003 su nuevo laboratorio artesanal en Cascine di Buti, un pequeño centro de la provincia de Pisa.

La posición aislada es un autentico desafío, pero el interés de la prensa le devuelve en poco tiempo sus viejos clientes y le trae muchos nuevos.
Trinci vuelve así a producir café con pasión artesanal.
Retoma las viejas tostadoras de su padre “con flama directa”, perpetuando el arte de la torrefacción de Ercole y enriqueciéndola con su nueva experiencia.

Andrea se dedica en cuerpo y alma, seleccionando los granos mejores e ideando mezclas de las cuales guarda con celo las recetas.

Vuelve así a ser el Sartre de su café a medida para sus clientes, consiguiendo exaltar cada producción de café interpretando el potencial de un café antes de la tostadura y explotando todas sus calidades intrínsecas, por medio de una “tostadura dulce” con cocción a leña.

El Desafio del Chocolate

Un viejo amigo, importador de cacao, de vuelta de un viaje a sâo tomé y Principe, entrega a Andrea Trinci unas vainas de cacao para tostar. Empieza así un nuevo desafío, el del chocolate.

Andrea pasa mucho tiempo experimentando sin éxito hasta que, después de un año, alcanza el resultado que buscaba: un chocolate bruto, con sabor fuerte, realizado a la manera de los aztecas.

El chocolate Trinci tiene un sabor y una textura única, difícil de encontrar en otra parte.

Un chocolate tan particular y rebuscado para sugerir a Andrea Trinci de ampliar aun mas su laboratorio.

La historia de la torrefacción sigue aun hoy. Andrea lleva adelante dos realidades paralelas : por un lado aquella principal del café y por otro lado aquella emergente del chocolate. Una realidad, esta ultima, que está encontrando siempre mas interés sea en Italia que en el extranjero sobre todo en Alemania , Francia y Polonia.

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